La carambola geopolítica y el límite del imperio - Cuando el poder unilateral desafía el equilibrio del sistema internacional.
Durante décadas, Estados Unidos actuó como arquitecto del orden internacional liberal, y tras la Segunda Guerra Mundial impulsó un sistema basado en alianzas estratégicas, comercio global e instituciones multilaterales, un esquema que permitió varias décadas de estabilidad y expansión económica en gran parte del mundo.
En los últimos años, sin embargo, ese rol comenzó a transformarse, porque algunas decisiones estratégicas parecen haberse alejado de la lógica institucional que caracterizó a la posguerra para ingresar en una geopolítica más directa, más riesgosa y más unilateral. En este contexto, el intento de ejercer poder global sin aceptar plenamente los límites del sistema internacional se vuelve la norma.
La irrupción política de Donald Trump marcó un punto de inflexión, ya que bajo la consigna “America First” Estados Unidos dejó de presentarse como garante del sistema internacional y comenzó a actuar con una lógica más directa de poder nacional, priorizando intereses propios por sobre la estabilidad institucional del sistema global.
Si se observan algunas decisiones estratégicas recientes aparece una dinámica que recuerda a una jugada de billar: una acción en un punto del tablero internacional produce efectos en escenarios aparentemente lejanos. Las tensiones energéticas y el reordenamiento derivado de la guerra entre Rusia y Ucrania impactan directamente en el crecimiento de China, el principal competidor estratégico de Estados Unidos en el siglo XXI.
La guerra en Europa también alteró profundamente el vínculo energético del continente. El conflicto obligó a reorganizar su matriz, mientras Europa fue presionada para aumentar su gasto militar, lo que implica una modificación importante en el modelo que durante décadas priorizó el comercio, el bienestar social y la integración económica. Paradójicamente, Europa se encuentra en una posición secundaria mientras las decisiones estratégicas se discuten entre Washington y Moscú.
Los imperios no caen de golpe, comienzan lentamente a deslizarse por el tobogán de su propio exceso de poder.
La historia de las relaciones internacionales ofrece una advertencia permanente: como explicó Paul Kennedy, las grandes potencias suelen enfrentar el fenómeno del sobreestiramiento imperial, el momento en que las ambiciones estratégicas comienzan a superar las capacidades reales de un país. Cuando las decisiones de poder intentan reemplazar las reglas del sistema internacional, se inicia un desgaste inevitable.
Por Noel Breard - Senador Provincial de Corrientes

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