Javier Milei se compara con Ulises, el líder que se ata al mástil para no ceder ante el canto de sirenas, la metáfora intenta justificar disciplina y sacrificio, pero en la Odisea el esfuerzo es un medio para llegar a destino, no un fin en sí mismo.
Hoy la Argentina muestra otra cosa, la estabilización (baja de inflación, orden fiscal) no está conectada a un programa de desarrollo, no aparece un segundo capítulo claro con inversión productiva, infraestructura, crédito federal e innovación, sin ese horizonte el ajuste deja de ser una herramienta y se vuelve una trampa.
Cuando el modelo solo sabe ajustar empieza a parecerse menos a Ulises y más a Sansón, una lógica que en nombre de la pureza puede terminar debilitando la propia estructura que pretende salvar.
La historia económica es clara, estabilizar sin crecer es pan para hoy y crisis para mañana, la caída de la actividad, la retracción del consumo y el deterioro del tejido productivo no son daños menores, son señales de que falta la otra mitad del programa.
La pregunta no es si hay que ajustarse, la pregunta es para qué, y hoy esa respuesta sigue vacía.
No se trata de negar la estabilización, se trata de darle sentido estratégico, sin desarrollo la estabilidad es frágil, ordena variables nominales pero no construye futuro real.
Noel Eugenio Breard - Senador Provincial UCR

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